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Sequía y agricultura: “¿Cómo reducir la vulnerabilidad de la agricultura frente al riesgo incrementado de escasez del agua?”

Con la reciente repetición de sequías, eventos accidentales que sin embargo podrían llegar a ser más frecuentes, el Ministerio de Agricultura encomendó al INRA una evaluación científica colectiva para poner de manifiesto los nexos entre sequía y agricultura. Este estudio permitió analizar qué repercución tiene la agricultura, ya sea irrigada o no irrigada, sobre el agua como recurso, y explorar además las vías para mantener y desarrollar una agricultura ante el peligro de las sequías.

Sequía y agricultura. © INRA, Thierry Doré
Sección de comunicación
Actualización: 03/07/2017
Publicación: 18/10/2006

Influencia de la agricultura sobre el agua como recurso

En las condiciones reales del medio, la escala relevante de observación de la disponibilidad del agua como recurso es la cuenca hidrográfica. El estudio ha de centrarse en un conjunto de sistemas de cultivos irrigados y pluviales, ya que la agricultura contribuye, por medio de sistemas de cultivos, a una mayor realimentación de las capas que la que resulta de superficies no cultivadas como el bosque y la pradera. Comparado con las superficies naturales, los terrenos cultivados cumplen una doble función: consumir y aportar agua. Uno de los aspectos más importantes en el debate a escala de la cuenca hidrográfica es una interdependencia de facto entre agricultura irrigada y agricultura pluvial.

Mantenimiento y desarrollo de una producción agrícola en condiciones de sequía

El estudio contempló dos vías de investigación: por una parte, el mejoramiento de especies cultivadas o pastoreadas y, por otra, la implementación de sistemas de cultivos y de ganadería idóneos, que garanticen una producción rentable, mayor eficiencia y ahorro del agua.

Las vías de acción económica y política

El agricultor y el ganadero son los primeros en padecer los efectos de las sequías, puesto que la agricultura no irrigada es muy mayoritaria. Al contribuir a que la agricultura se adapte, se logra obtener mayor rentabilidad y se garantiza un mejor uso colectivo del agua, creando sitios de repartición del agua como recurso con los demás actores de la sociedad. Este trabajo de investigación confirma la necesidad de generalizar un manejo integrado y colectivo del agua como recurso a nivel de la cuenca hodrográfica. En este proceso, resulta clave la participación de los agricultores. El INRA se empeña en proponer nuevas formas de adaptación a la frecuencia de las sequías estivales a través de soluciones culturales novedosas que integran el factor “agua”, al considerarlo como un parámetro de particular importancia en los sistemas de producción.

Un coloquio destinado a alimentar el debate

La evaluación científica fue presentada durante un coloquio público el día 19 de octubre de 2006, con el fin de alimentar el debate en torno a los cuestionamientos planteados. Con ello se pretende informar a los interesados sobre el manejo del agua: profesionales agrícolas, representantes de asociaciones de consumidores o del medioambiente, administradores del agua, etc.
La participación detallada y activa de diversos actores en las discusiones pusieron de manifiesto las dificultades del tema y la importancia de considerar el desafío del manejo del agua como una fuerte preocupación para los numerosos usuarios del agua.
La evaluación científica colectiva resulta particularmente útil, ya que aporta elementos originales y tangibles que contribuyen a crear un cimiento de conocimientos sobre el que se puede apoyar el debate.

Marion Guillou, Presidenta y Directora General del INRA, resalta: “Este análisis actualizado de los nexos entre agricultura y sequía permitirá alimentar la reflexión de todos los interesados. Además, una evaluación científica del contexto actual de este calibre le permite a nuestro instituto encuadrar sus estudios sobre el agua, a fin de avanzar con algunas investigaciones o de profundizar ciertos temas. Confirma una de nuestras prioridades para el periodo 2006-2009: diseñar sistemas agrícolas novedosos, competitivos y sostenibles”.
Para ello, es necesario reforzar la investigación fundamental en biología de vegetales y en agronomía, y colaborar con otros institutos de investigación en hidrogeología y mesología. También es preciso apoyarse en las ciencias económicas y sociales para replantearse los sistemas de actores, principalmente a escala de las cuencas hidrográficas.

> Para descargar el documento de la evaluación (76 páginas)