• Reducir tamaño de letra

    Reducir tamaño de letra
  • Tamaño de letra original

    Tamaño de letra original
  • Aumentar tamaño de letra

    Aumentar tamaño de letra
  • Imprimir

    Imprimir

Suelos artificiales y procesos de artificialización del suelo: determinantes, efectos y planes de acción

El 8 de diciembre de 2017, el INRA y el IFSTTAR (Instituto Francés de la Ciencia y Tecnología del transporte, de la ordenación y de las redes) entregaron una evaluación científica colectiva sobre la artificialización de los suelos, solicitada por el Ministerio de la Transición ecológica y Solidaria de Francia, la ADEME y el Ministerio de la Agricultura y la Alimentación. Los suelos son recursos no renovables y la tasa de artificialización de suelos figura desde 2015 entre los «10 indicadores de la riqueza», elaborados para monitorear las políticas públicas.

Etalement urbain, Châlons. © Inra, SLAGMULDER Christian
Nicole Ladet, traducido por Natalia Bermúdez
Actualización: 02/11/2018
Publicación: 08/12/2017

Actualmente, la artificialización del territorio se considera como uno de los principales factores de erosión de la biodiversidad, al mismo tiempo que representa una pérdida neta de recursos agrícolas, forestales y naturales. Durante un coloquio que se llevó a cabo el 8 de diciembre de 2017, el INRA y el IFSTTAR presentaron los resultados de su evaluación colectiva y abrieron un debate. Sus resultados demuestran que no solo es necesario limitar la artificialización de los suelos, sino que además se deben desarrollar mecanismos para reducir los efectos de este proceso.

Un consenso sobre cómo medir la artificialización

El término «suelos artificiales» engloba todas las tierras que no son agrícolas, forestales ni naturales. Se trata de todas las superficies que sostienen la actividad humana (a excepción de la agricultura y la silvicultura): ciudades, viviendas, zonas industriales y redes de transportes. Las ciudades crecen y se expanden, como resultado, una parte de las actividades urbanas emigra hacia las zonas vecinas formando espacios periurbanos y causando la expansión de los suelos artificiales. Entre 2006 y 2014, casi la mitad de las superficies artificiales estaban ocupadas por viviendas (más del 40 % de los suelos artificiales en 2014). Las tierras dedicadas a actividades económicas (empresas, almacenes, comercios) cubren un 3 % de las superficies artificiales y causan un aumento de las superficies impermeabilizadas mayor que el de los terrenos residenciales. Existen además superficies artificiales dedicadas a infraestructuras de transporte, las cuales representan un 30 % de las superficies artificiales francesas.

Artificialisation des sols schéma ES. © Inra
© Inra

Las estimaciones de la superficie artificial en Francia varían considerablemente de acuerdo con el método utilizado: 5,6 % según CORINE Land Cover (teledetección, 2012) y 9,3 % según Teruti-Lucas (encuesta estadística, 2014). La evaluación realizada por el INRA y el IFSTTAR sugiere que es posible mejorar estas estimaciones y confirmar los datos sobre el uso de los suelos si se utiliza una metodología que mezcle la teledetección (de la forma más detallada posible) con información catastral, topográfica y de estudios de campo. Para gestionar la artificialización de manera adecuada se requieren tres tipos de indicadores:

  • Las alteraciones que ha sufrido el suelo (sellamiento, mineralización, etc.)
  • El tipo de espacio económico y social: urbano denso, periferia de la ciudad, periurbano (con viviendas dispersas)
  • El tipo de actividad: vivienda (la mayor parte de los suelos no artificiales), actividades terciarias (más riesgo de artificialización), actividades industriales (más riesgo de contaminación), infraestructura de transporte (con impacto en términos de fragmentación).

Artificialización, urbanización, impermeabilización

Detrás de todas estas cifras se esconden dos fenómenos: la impermeabilización de los suelos (superficies construidas, calles, aparcamientos) y la urbanización (que puede incluir espacios vegetalizados en terrenos urbanos). Un suelo impermeabilizado es un suelo que se pierde irremediablemente. Este proceso afecta tanto la biodiversidad subterránea como la superficial, a causa de la pérdida de hábitats naturales, la degradación y contaminación de las zonas naturales y la fragmentación espacial. La estructura del suelo también es destruida. Aun así, es posible atenuar estos efectos mediante paisajes de tipo «mosaico» como jardines o espacios verdes, plantaciones de árboles y fachadas y techos vegetalizados. En todo caso, la biodiversidad se ve modificada, las especies especializadas (que muestran una notable biodiversidad) desaparecen, abriéndole el camino a las especies más generalistas, e incluso invasivas. Los efectos de la artificialización también repercuten en la hidrología (escorrentía), la creación de islotes de calor, la contaminación del aire, el ruido, etc. Aumentar la calidad de la vida en las ciudades aumentaría el atractivo de las zonas urbanas, lo cual podría limitar la expansión de las superficies artificiales en zonas periurbanas y reducir los efectos de la artificialización.

En términos de pérdidas de tierras y capacidades productivas, los efectos de la artificialización de los suelos en la agricultura son moderados. Por el contrario, este fenómeno afecta fuertemente a las regiones locales, principalmente en las zonas periurbanas (presión económica, fragmentación de los territorios agrícolas, dificultades de explotación).

Sin embargo, la artificialización de los suelos permite satisfacer múltiples necesidades sociales: vivienda, sector terciario, zonas económicas e infraestructuras de transporte. Estas actividades humanas tienden a concentrarse en las ciudades, pero se extienden constantemente, expandiendo las fronteras de la ciudad y periurbanizando los espacios rurales periféricos.

Planes de acción

¿Cómo limitar la expansión de los suelos artificiales, reducir su impacto y satisfacer las necesidades de todos al mismo tiempo? Los principales planes de acción buscan:

  • Limitar la extensión de las superficies artificiales
  • Reducir su impacto para limitar los efectos negativos
  • Compensar la artificialización

La mejor herramienta es la planificación urbana y el desarrollo territorial. Las ayudas fiscales como los impuestos también tienen un papel importante en la dinámica de artificialización de suelos.
La densificación de las ciudades podría limitar la periurbanización que resulta de una expansión urbana dispersa e indefinida, y que es una fuente significativa de artificialización. La rehabilitación de los espacios vacantes y zonas industriales abandonadas en el seno de espacios urbanos puede ser una idea eficaz para responder a la demanda de viviendas o espacios productivos y podría, además, brindar servicios a los vecindarios cercanos.

Contacto
Contacto científico:

  • B. Béchet (IFSTTAR)
  • Yves Le Bissonnais (INRA)
  • A. Ruas (IFSTTAR)
DEPE, (INRA) :
Bertrand Schmitt y Maylis Desrousseaux

Evaluación científica colectiva realizada por la DEPE

Cincuenta y cinco científicos de diversas disciplinas (ciencias ambientales, económicas y sociales) contribuyeron a este estudio de evaluación colectivo fundamentado en el análisis de un corpus bibliográfico de más de 2 500 referencias. El estudio fue coordinado por el INRA y la IFSTTAR según las reglas del código nacional de estudios de evaluación del INRA (Délégation à l’Expertise scientifique collective, à la Prospective et aux Études).