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Los flujos de nitrógeno relacionados con la ganadería. Reducir pérdidas, restablecer equilibrios

El 19 de enero de 2012, el INRA presentó las conclusiones de una evaluación científica colectiva sobre los flujos de nitrógeno relacionados con la ganadería. A petición de los ministerios encargados de la Agricultura y de la Ecología, esta evaluación establece un balance de los conocimientos adquiridos sobre las transformaciones y transferencias del nitrógeno, percibidas como una cascada; desde la ganadería hacia los suelos, las aguas y la atmósfera.

Doc.. © INRA
Delegado de Asesoramiento Cientifico Colectivo, Prospectiva y Estudios
Actualización: 03/09/2018
Publicación: 19/01/2012

En Francia, el nitrógeno se percibe a menudo como fuente de contaminación, debido al nitrato, del agua potable y de entornos acuáticos. Ahora bien, da igualmente origen a otras emisiones de compuestos nitrogenados que participan, mediante diversas vías, en la degradación de la calidad del aire, la acidificación, la eutrofización y las pérdidas de biodiversidad de entornos naturales, la destrucción de la capa de ozono estratosférica y los cambios climáticos.   

La ganadería desempeña un papel principal en la «cascada del nitrógeno». Sus alimentos, granos, tortas de prensa y piensos contienen grandes cantidades de nitrógeno y están producidos en parte con pastos minerales nitrogenados. No obstante, menos de la mitad del nitrógeno consumido acaba transformado en leche, carne o huevos. El resto termina en las deyecciones de los animales y suele reciclarse para la agricultura o bien verterse en el medio ambiente.  

El objetivo de la evaluación era cuantificar los flujos de nitrógeno que acaban en el medio ambiente e identificar los mecanismos disponibles para reducir la presión de las emisiones nitrogenadas y demás vertidos relacionados con la ganadería y con los distintos sistemas de explotación. En particular, se han evaluado los distintos indicadores disponibles para estimar las emisiones nitrogenadas en diferentes niveles, del animal al territorio (tales como los balances suelo-superficie o los análisis de ciclo de vida) y las diferentes herramientas económicas que podrían aplicarse (cuotas, normas o impuestos).
 

Unos veinte investigadores del INRA, del IRSTEA (Instituto de Investigación para la Ingeniería de la Agricultura y del Medio Ambiente) y del CNRS han sido movilizados, así como tres expertos extranjeros (Centro de Investigaciones de Wageningen, Países Bajos, y Agricultura Agroalimentaria, Canadá).

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