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Valor a partir de residuos

El Laboratorio de Biotecnología del Medio Ambiente (LBE, por sus siglas en francés), que depende del centro INRA Occitania-Montpellier y está ubicado en Narbona, busca transformar los residuos de las actividades humanas en recursos. Muy atento a las aspiraciones de la sociedad, el laboratorio apuesta por un futuro más sostenible y permanece a la escucha de la industria para obtener las innovaciones que permitan desarrollar una economía más verde.

El Laboratorio de Biotecnología del Medio Ambiente (LBE, por sus siglas en francés) recibe el Premio colectivo Impacto de la Investigación © NICOLAS Bertrand
Nicole Ladet, traducido por Andrés Echeverri
Actualización: 15/12/2017
Publicación: 20/11/2017

Con entre 50 y 60 artículos publicados cada año en revistas científicas de referencia, el LBE es líder mundial en el ámbito de la metanización (o digestión anaeróbica), delante de Dinamarca (Universidad Técnica de Dinamarca) y China. Un liderazgo que conserva desde hace 30 años gracias a avances científicos cruciales alcanzados en el desarrollo de sistemas a gran escala (pretratamiento de materias orgánicas, biopelículas microbianas, modelización, procedimientos, etc.) y en la ecología de las comunidades microbianas. En 2015, cerca del 10% de las ventas de instalaciones de metanización en Francia, en términos de potencia eléctrica instalada, fueron realizadas por la empresa emergente Naskeo... Gracias a una segunda patente del LBE, dicha empresa amplió su actividad a los residuos sólidos al optimizar la producción de metano. Las políticas públicas que impulsan la metanización (2006 y 2013) han permitido que estas actividades sean económicamente viables.

De la gestión de la contaminación a la creación de recursos

Hace 10 años, el LBE orientó sus actividades hacia la transformación de residuos en recursos, más allá del biogás. ¡Bienvenidos al mundo de la biorefinería medioambiental! Además del metano, los investigadores e ingenieros del laboratorio trabajan en la producción de hidrógeno, la puesta a punto de «pilas bacterianas» y la reducción de la factura energética de las estaciones de depuración con la ayuda de microalgas. Otras oportunidades de mercado están relacionadas con la agricultura: el agua que contiene grandes cantidades de carbono, fósforo y nitrógeno puede descontaminarse, pero si se utiliza para el riego, ¿por qué no conservar la dosis de nitrógeno y fósforo útil para el cultivo? Asimismo, los digestatos residuales de fermentación o metanización pueden esparcirse en los campos tras haberse extraído las principales materias contaminantes y las trazas (pesticidas, metales pesados, patógenos, etc.), que contienen... Aquí, la labor desempeñada por Julie, investigadora en ingeniería de procesos, pretende ajustar su composición a las necesidades de los cultivos. Antes de esto, en ocasiones se pueden extraer compuestos de alto valor añadido para el sector agroalimentario o la química verde.

Perspectivas de innovación trazadas en conjunción con la sociedad y el mundo económico

La innovación forma parte de nuestros genes

 «La innovación forma parte de nuestros genes», resume Dominique, cuya investigación se centra actualmente en el tratamiento de los medicamentos. La transferencia también… La nave experimental del LBE, que tiene el sello de la Unión Europea, materializa esta doble vocación. El edificio se encuentra junto al Instituto Universitario Tecnológico, donde el LBE imparte cursos, y al vivero de empresas donde se desarrolla BioEnTech, empresa emergente fundada a partir de tecnologías del LBE, y al INRIA, que coordina las instalaciones de metanización… La innovación nace igualmente de investigaciones colaborativas emprendidas con el sector industrial. Un principio básico para Diana, quien, después de trabajar 15 años en la industria, es responsable de la coordinación de la nave. «Lo que caracteriza al INRA es que reúne, en sus distintos laboratorios, las competencias para abordar toda la cadena de valor», explica. El objetivo es lograr conciliar descontaminación, equilibrio financiero de las empresas y creciente demanda social de productos de base biológica. En el mismo edificio, Romain dirige INRA Transfert Environnement (ITE): «Producto del LBE, esta empresa se encarga de prestar servicios al sector industrial. Cuando las demandas plantean temas de investigación, se transmiten al LBE.»

Los viajes forman a la juventud… y fomentan la interdisciplinaridad

Cuando Nicolas, director del laboratorio, describe el perfil de sus colaboradores, hay un desfile de nacionalidades: América Latina, Europa, África del Norte, Asia... ¿Qué caminos llevan al LBE, «pequeño pueblo galo» en pleno centro del Parque Natural Regional de la Narbonnaise, alejado de todo gran campus? Como lo cuenta Kim, investigador en microbiología formado en Estados Unidos, las temáticas pero también la calidad científica del laboratorio, el boca a boca de numerosos «veteranos» que llevaron a cabo su tesis o posdoctorado en el laboratorio, o establecieron colaboraciones. Poco después de su lanzamiento en la red social LinkedIn, el grupo «LBE Alumni» reúne ya cerca de 60 personas. Una «gran familia»: la escala humana del laboratorio favorece las interacciones, con varios grados de libertad. Las tesis son supervisadas conjuntamente por científicos de varias disciplinas. La tesis de Roman, por ejemplo, aunaba fermentación, electroquímica y modelización. Esta cultura de la interdisciplinaridad fue impulsada por René Moletta, que dirigió el laboratorio hasta el año 2000. Actualmente, la organización por «objeto temático» facilita las sinergias y la adquisición de un lenguaje común entre las disciplinas. El dinamismo del LBE también se nutre, como lo manifiesta la ingeniera Audrey, de «temas prometedores: el medio ambiente y la economía circular».
Grandes expectativas de la sociedad, impulsadas por políticas públicas, con el apoyo de una región que pretende obtener el primer sello «de energía positiva».

El Laboratorio de Biotecnología del Medio Ambiente (LBE, por sus siglas en francés) recibe el Premio colectivo Impacto de la Investigación.. © Inra, MAITRE Christophe
El Laboratorio de Biotecnología del Medio Ambiente (LBE, por sus siglas en francés) recibe el Premio colectivo Impacto de la Investigación. © Inra, MAITRE Christophe

Contacto
Contacto científico:

  • Nicolas Bernet, director, LBE
Departamento asociado:
Environment and Agronomy, Microbiology and the Food Chain
Centro asociado:
Occitanie-Montpellier

Algunas cifras


7 patentes, 11 licencias de know-how

3 500 m² de nave experimental, 50 reactores biológicos

36 titulares en el LBE en 2017 y 80 ETC en total (frente a 12 titulares en 1989)

45 nacionalidades distintas han trabajado en el LBE desde 2009

Algo de historia

  • 1936 Léon Blum, entonces diputado de Narbona, inaugura la nueva estación enológica de Narbona, que se interesa por la descontaminación de los efluentes de las destilerías vinculadas a la actividad vitivinícola.
  • 1946 La estación enológica se incorpora al INRA cuando se crea el instituto.
  • 1987 Creación del LBE-IAA especializado en el tratamiento de efluentes agroalimentarios.
  • 1990 El laboratorio, que a partir de entonces se interesa por todo tipo de efluente, toma el nombre de LBE.
  • 2005 Creación de ITE para responder a las necesidades de la industria en lo relativo a la prestación de servicios (8 puestos de trabajo en 2017).
  • 2005 Nacimiento de la empresa emergente Naskeo a partir de una primera patente del LBE relacionada con el tratamiento de aguas residuales (más de 45 empleados actualmente).
  • 2009 Nueva nave experimental dedicada a la prestación de servicios y a la investigación colaborativa con la industria.
  • 2013 Creación de BioEnTech (5 puestos de trabajo en 2017).
  • 2017 El 10 % de la electricidad producida mediante metanización en Francia proviene de instalaciones Naskeo.